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La biblioteca que le está cambiando la cara a San Felipe

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Entre los muchos cambios que vive el barrio San Felipe al norte de Bogotá, la biblioteca Gustavo Eastman Vélez de la Fundación Universitaria del Área Andina destaca como una apuesta vanguardista que redefine lo que puede ser una biblioteca.

El barrio San Felipe, ubicado entre la Av. Caracas y la carrera 24 y entre la calle 72 y la calle 80, no solo es el lugar de panaderías, fruterías, carnicerías, talleres de mecánica y de locales que siguen la tradición gitana de elaborar artesanías en cobre. Hace unos años ha visto transformaciones importantes y se ha vuelto el hogar de universidades, así como uno de los ejes principales del circuito artístico de Bogotá. Ahora, este tradicional barrio al norte de la ciudad tendrá un nuevo edificio que está a la vanguardia de la innovación arquitectónica: La biblioteca Gustavo Eastman Vélez de la Fundación Universitaria del Área Andina.

Los conceptos que rigen el nuevo edificio de Areandina son la flexibilidad y la modularidad. Dicha características se traducen en un espacio que está a disposición de los usuarios para que los ajusten a sus necesidades y terminan por replantear el concepto tradicional que se tiene de las bibliotecas. Esto, con el fin de incentivar la co-creación y el bienestar de los estudiantes, los docentes y el personal administrativo.

En palabras de José Leonardo Valencia Molano, rector de la Fundación Universitaria del Área Andina: “es una biblioteca disruptiva con espacios abiertos que permite al estudiante apropiarse de cada lugar y que se sienta a gusto en un ambiente fresco y agradable”. Es por eso que la colección está abierta para que cada usuario disponga con total libertad de las colecciones físicas y digitales que ofrece la biblioteca.

El mobiliario sigue esta misma línea de pensamiento, y al respecto Valencia comenta: “El mobiliario es moderno y ergonómico. Está pensado para que el estudiante interactúe con el espacio en completa libertad y que pueda sentarse en diferentes sitios de la manera en que lo vaya a necesitar”. La primera planta cuenta con una sala de la felicidad y estará disponible para que estudiantes, administrativos y docentes puedan encontrar un espacio de recogimiento y esparcimiento mientras que las tarimas de creación libre que se encuentran en el tercer y quinto piso, servirán como un sitio de descanso con un ambiente favorable para incentivar la creatividad.

Buscando promocionar prácticas de sostenibilidad ambiental, la terraza del edificio no solo será un espacio para que los estudiantes puedan aprovechar de su tiempo al aire libre, sino que también tendrá paneles solares que darán parte de la energía que consume el edificio.

Alineados a ese compromiso de un consumo responsable de los recursos, el edificio está diseñado de tal manera que durante las horas del día no sea necesario el uso de luz artificial. Cuando la luz exterior no sea suficiente, las luces led instaladas bañarn los espacios con una iluminación agradable para la lectura y el estudio.

También se adecuo una sala de cine donde se puede proyectar la colección audiovisual así como el contenido de la plataforma de streaming Netflix. Ese mismo espacio servirá como lugar de reunión para el cineforo de la universidad que organiza el departamento de Humanidades.

La totalidad de la conexión a internet está hecha en fibra óptica terminando de dotar el edificio para que cumpla con los estándares más altos en materia de conectividad. La biblioteca ostentará el nombre de Gustavo Eastman Vélez, Fundador de la Institución y miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras y Ciencias.

11/Sep/2019

Temas:
Biblioteca Gustavo Eastman Vélez,
 
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